Por qué hace falta
Un plan vivo se actualiza cada semana. Si solo guardas el plan actual, nunca sabrás cuánto se ha movido: el retraso desaparece en cuanto alguien cambia las fechas. La línea base es la referencia que no se toca.
Un ejemplo
El montaje de una línea de envasado se aprueba con entrega el 30 de abril, y en junio sigue abierto. Con la línea base se ve dónde nació la desviación: en la instalación eléctrica, que se alargó tres semanas. No en la puesta en marcha, que es lo que recuerda todo el mundo.
Cuándo se cambia
Solo cuando cambia el compromiso: el cliente amplía el alcance o acepta una fecha nueva. Entonces se guarda una línea base nueva, y conviene dejar escrito por qué se cambió.
El error habitual
Rehacer la línea base cada vez que el proyecto se retrasa. Así el proyecto siempre va «en plazo» y nadie aprende nada. Se cambia porque ha cambiado lo pactado, no porque ha cambiado la realidad.