Imputar horas no es registrar la jornada
- El registro de jornada dice cuándo trabajó cada persona: entrada, salida y pausas.
- La imputación dice en qué trabajó: tantas horas a este proyecto, tantas a aquel cliente.
Una empresa puede tener un registro de jornada impecable y no saber cuánto le ha costado un proyecto.
Un ejemplo
Un proyecto se vendió con 120 horas. A mitad de camino lleva 95 imputadas y la mitad del trabajo hecho. Si las horas llegan a fin de mes, eso se descubre con 190 horas gastadas. Si se imputan cada día, se ve en la segunda semana, cuando todavía se puede hablar del alcance con el cliente.
Qué la hace fiable
- Que se imputa al trabajo concreto, no a una bolsa general de «proyectos».
- Que se hace el mismo día y desde donde se trabaja.
- Que cuenta también las horas que no se facturan: reuniones, desplazamientos y trabajos repetidos.
El error habitual
Imputar de memoria el viernes o a fin de mes. Las horas se redondean, lo pequeño desaparece y el proyecto parece más rentable de lo que es. La rentabilidad que sale de ahí es una estimación, no un dato.