Por qué funciona
El cliente paga por adelantado y tiene un coste previsible; tú tienes un ingreso recurrente y cobras antes de trabajar. Las dos partes salen ganando si las reglas están claras.
Las cuatro cosas que hay que dejar por escrito
- Qué consume bolsa y qué no. ¿El desplazamiento? ¿El diagnóstico que acaba en «no era nuestro»? ¿La llamada de cinco minutos?
- La unidad mínima de imputación. Si es media hora, una consulta de cinco minutos consume media hora. Hay que decirlo antes, no después.
- Qué pasa con lo no consumido. ¿Caduca? ¿Pasa al periodo siguiente? ¿Durante cuánto tiempo?
- Quién ve el saldo y cada cuánto.
El error habitual
No dar visibilidad del saldo al cliente. Si solo tú sabes cuántas horas quedan, cada renovación es una discusión y el cliente sospecha aunque tengas razón.