Cuando el activo no está en una nave
En una planta, un activo se encuentra por su línea y su sala. En un contrato de alumbrado o de zonas verdes, el activo es una luminaria en una calle, un banco o un árbol.
Las empresas que mantienen estos servicios suelen trabajar para un ayuntamiento, una empresa de agua o de energía o un gran propietario. Y ese cliente casi siempre tiene ya su inventario en un sistema de información geográfica (SIG), como QGIS o ArcGIS.
El problema aparece cuando la orden de trabajo vive en otro sitio. Para mandar a alguien, se mira el mapa en una herramienta y se abre el aviso en otra. Y nadie sabe si los dos inventarios coinciden.
Qué trae un GeoJSON, y qué no
GeoJSON es el formato abierto más práctico para mover un inventario entre un SIG y otro programa. Cada elemento lleva dos cosas:
- Su geometría: un punto (una luminaria), una línea (un tramo de red) o una zona (un parque).
- Sus atributos: las columnas de la tabla del SIG, como el código, el tipo, el modelo o la fecha de instalación.
Lo que no trae es la historia: averías, revisiones, fotos o documentos. Eso es justo lo que aporta el mantenimiento.
Si el cliente te da el inventario en Shapefile o en KML, pídele que lo exporte a GeoJSON desde su SIG. Es una opción estándar y le lleva un minuto.
El sistema de coordenadas, la decisión que hay que acertar
Un mismo punto se escribe con números muy distintos según el sistema de referencia. Si el fichero usa uno y el programa entiende otro, los elementos aparecen en el mar o en otro continente.
- El estándar de GeoJSON usa longitud y latitud, en grados.
- En la península y Baleares, los datos oficiales suelen venir en ETRS89 con proyección UTM, en metros. Se usa el huso 29 al oeste, el 30 en el centro y el 31 al este.
- Muchos visores web trabajan en Web Mercator.
Antes de importar nada, pregunta al técnico SIG del cliente en qué sistema exporta. Apúntalo con su código EPSG, por ejemplo 25830 para ETRS89 UTM huso 30. Es una pregunta de un minuto que ahorra una tarde de errores.
Un código que identifica y un nombre que se lee
De todas las columnas del inventario, dos importan más que el resto:
- El código: el identificador estable del elemento en el SIG del cliente, como «LUM-04512». Sirve para reconocerlo en cada carga y no duplicarlo.
- El nombre: lo que lee el técnico, como «Luminaria · C/ Mayor 14». Tiene que entenderse sin abrir el mapa.
Si el inventario no tiene código, pide que se lo pongan antes de importarlo. Un nombre cambia; un código no debería cambiar nunca.
Del punto en el mapa al elemento con su historia
Una vez dentro, cada punto deja de ser un dibujo y pasa a ser un elemento que se mantiene. Tiene sus revisiones, sus averías y sus documentos, como cualquier equipo de una planta.
- El aviso de una farola apagada se abre sobre esa farola, no sobre «la calle Mayor».
- El técnico ve en el mapa dónde está y qué se le hizo la última vez.
- Debajo del inventario se puede poner la ortofoto o el catastro, para ubicar sin dudas lo que no tiene dirección.
Y el preventivo se planifica por zonas: los elementos de un mismo barrio se revisan en la misma ruta.
Reimportar sin duplicar
El inventario cambia: se instalan elementos, se retiran otros y se corrigen posiciones. Hay que decidir quién manda y cada cuánto se actualiza.
- Acuerda quién es el maestro. Lo habitual: el SIG del cliente para la posición y los datos técnicos, y tu sistema para la historia de mantenimiento.
- Reimporta por código. Lo que ya existe se actualiza y lo nuevo se crea.
- Revisa lo que no casa antes de confirmar. Un elemento sin pareja puede ser nuevo o un código mal escrito.
Y prueba siempre con un barrio antes de cargar el municipio entero.
Errores habituales
- Elementos que caen en el mar por importar con el sistema de coordenadas equivocado.
- Reimportarlo todo cada vez, sin código, y acabar con cada farola duplicada.
- Nombres sin código, que obligan a emparejar a mano.
- Cargar miles de elementos de golpe sin haber probado antes con unos pocos.
- Perder el vínculo con el SIG del cliente. A los seis meses, los dos inventarios ya no se parecen.
Cómo saber si funciona
- Órdenes con el elemento identificado, sobre el total de órdenes del contrato.
- Elementos sin posición, o con la posición fuera de la zona del contrato.
- Duplicados tras cada carga. Debería ser cero.
- Tiempo hasta localizar el elemento en una avería, según lo cuentan los técnicos.
Si además mantienes equipos bajo techo, mira por dónde empezar un inventario de activos. El método es el mismo: primero el código, después todo lo demás.
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