Los dos costes que siempre se suman
Cuando se comparan correctivo y preventivo, casi siempre se comparan dos cosas:
- La hora del técnico. Una avería urgente se paga a tarifa de urgencia, a menudo fuera de horario.
- El repuesto. En correctivo se compra con prisa, sin negociar y al primero que lo tiene.
Solo con esto, un correctivo suele salir más caro que la revisión equivalente. Pero es la parte fácil de la cuenta.
Los cinco costes que casi nadie suma
- La parada. Lo que dejas de producir o de facturar mientras el equipo está fuera de servicio. En industria suele ser el coste dominante, y rara vez aparece en una cuenta.
- El desplazamiento no planificado. El técnico deja lo que estaba haciendo y cruza media provincia. Ese viaje rompe además la planificación del resto del día.
- El efecto dominó. La revisión que se cayó por atender la urgencia genera la avería del mes siguiente. El correctivo se alimenta a sí mismo.
- El diagnóstico a ciegas. Sin historial del equipo, el técnico empieza de cero. Con historial, muchas veces llega sabiendo qué mirar y con la pieza en la furgoneta.
- El cliente. Una avería con el servicio parado cuesta credibilidad, y a veces la renovación. Es el coste más difícil de cifrar y el más caro a dos años.
Por qué el preventivo se cae igualmente
Porque compite en desventaja. La urgencia tiene a alguien al teléfono pidiendo que se arregle ya; la revisión planificada no tiene a nadie que la defienda. Hay tres causas que se repiten:
- Hay intención, pero no calendario. Si el preventivo no genera una orden de trabajo con fecha y responsable, no existe.
- Posponer no cuesta nada. Si nadie registra que una revisión se pospuso, se vuelve a posponer.
- No se mide. Sin el ratio de correctivo frente a preventivo a la vista, nadie ve que la situación empeora hasta que ya es evidente.
Cuándo el correctivo es la decisión correcta
No todo debe ser preventivo. El correctivo es razonable cuando se cumple alguna de estas condiciones:
- El activo tiene baja criticidad: su fallo no para nada importante.
- Se sustituye rápido y barato, con el repuesto a mano.
- Revisarlo de forma periódica cuesta más que reponerlo cuando falle.
Una luminaria no necesita un plan de mantenimiento: necesita que alguien la cambie cuando se funda. El objetivo no es «cero correctivo». Es decidir qué equipos van a preventivo y cuáles a correctivo. En muchas empresas esa decisión no se toma: simplemente se reacciona.
Cómo hacer el cálculo con tus datos
Son cinco pasos, y se puede empezar con una hoja de cálculo:
- Elige una familia de equipos, no todo el parque.
- Saca las intervenciones de los últimos 12 meses.
- Suma horas, materiales y desplazamientos de las correctivas.
- Estima el coste de las revisiones que las habrían evitado, y qué parte de esas averías habrían evitado de verdad.
- Añade el coste de la parada, aunque sea aproximado. Es el que suele decidir el resultado.
Ejemplo
Una familia de bombas tuvo 24 averías en un año. Cada una supuso 6 horas de parada, a 250 € la hora, y 900 € de reparación.
Correctivo: 24 × (6 × 250 € + 900 €) = 57.600 € al año Plan nuevo: 48 revisiones × 150 € = 7.200 € al año Si evita 7 de las 24 averías: 7 × 2.400 € = 16.800 € menos
En este ejemplo, el plan se paga solo en cuanto evita tres averías al año. Son cifras para enseñar la cuenta: pon las tuyas.
La conclusión suele ser incómoda. No es que el preventivo salga barato: es que hasta ahora no había datos para saberlo.
Tres errores al comparar
- Tomar el precio de la revisión, no su coste real. Una revisión también lleva desplazamiento, material y el tiempo de documentarla.
- Suponer que el preventivo lo evita todo. Hay fallos aleatorios, golpes y mal uso. Cuenta solo las averías que una revisión habría detectado.
- Olvidar las anomalías. Una revisión que detecta un problema y no genera una orden correctiva no ha evitado nada.
El indicador que lo resume
El ratio de correctivo frente a preventivo es un buen termómetro del estado de un servicio de mantenimiento. Se calcula en horas: horas de correctivo entre horas totales de mantenimiento.
No hay un número bueno universal. La tendencia, en cambio, sí dice la verdad. Si el correctivo sube mes a mes, el plan se está cayendo, aunque nadie lo haya dicho en voz alta.
Revisa ese ratio cada mes con tu equipo. Es una conversación corta y barata, y evita muchas de las caras.
Última actualización: