Dos correctivos que no cuestan lo mismo
- No planificado (la avería): el equipo para y hay que ir corriendo. Es caro, imprevisible y el cliente lo nota.
- Planificado: una revisión detecta una anomalía y la reparación se programa antes de que el equipo rompa. Suele costar bastante menos que el anterior.
Buena parte del valor de un plan de preventivo está ahí: convertir correctivo no planificado en correctivo planificado.
Cuándo el correctivo es la estrategia correcta
En equipos de baja criticidad, cuyo fallo no para nada y cuya sustitución es rápida y barata. Una luminaria no necesita un plan de mantenimiento: necesita que alguien la cambie cuando se funda.
El error habitual
Creer que el objetivo es «cero correctivo». No lo es. El objetivo es decidir qué equipos van a correctivo y cuáles no, en lugar de reaccionar sin criterio. Y medir la proporción entre correctivo y preventivo para saber si esa decisión funciona.