1. Ratio de correctivo frente a preventivo
Qué mide: la salud del servicio, en una sola cifra.
Cómo se calcula: horas de correctivo entre horas totales de mantenimiento.
Por qué va primero: resume si diriges el mantenimiento o reaccionas a él.
La trampa: no hay un número bueno universal. Lo que importa es la tendencia. Si el correctivo sube tres meses seguidos, el plan se está cayendo aunque nadie lo haya dicho.
2. Cumplimiento del plan preventivo
Qué mide: si el plan existe de verdad.
Cómo se calcula: órdenes preventivas ejecutadas en plazo entre programadas.
La trampa: se maquilla cerrando órdenes sin ejecutarlas, o moviéndolas antes de que venzan. Míralo siempre junto al número de revisiones pospuestas más de una vez. Un cumplimiento del 95 % con sesenta revisiones aplazadas dos veces no es un 95 %.
3. Coste de mantenimiento por activo
Qué mide: qué equipos te cuestan dinero.
Cómo se calcula: horas por coste hora, más materiales y desplazamientos, agrupado por equipo.
Para qué sirve: es el argumento que gana una discusión de inversión. «Este compresor ha costado 8.400 € en averías este año, y uno nuevo cuesta 6.200 €» cierra la conversación (las cifras son de ejemplo).
La trampa: si los materiales no se imputan al equipo, el coste sale a la mitad y el argumento se cae. Y los materiales son justo lo que más se olvida apuntar.
4. MTBF por familia
Qué mide: la fiabilidad y, sobre todo, su evolución.
La trampa: compararlo entre familias distintas no informa de nada. Su valor está en comparar un equipo consigo mismo en el tiempo, o equipos gemelos entre sí. Dos bombas idénticas con un MTBF muy distinto señalan un problema de instalación o de uso, no de la bomba. El detalle está en cómo calcular MTBF y MTTR.
5. Desglose del MTTR
Qué mide: dónde se va el tiempo de una reparación.
Cómo se calcula: partiendo el MTTR en detección, desplazamiento, espera de repuesto y reparación efectiva.
Por qué está aquí: el tramo dominante pocas veces es la reparación. Sin desglosarlo, las reuniones acaban hablando de la productividad de los técnicos cuando el problema está en el almacén o en cómo entran los avisos.
Los que suelen sobrar
- Coste de mantenimiento sobre valor de reposición. Útil en gran industria, poco práctico en una empresa de servicios.
- Órdenes cerradas por técnico. Premia cerrar rápido, no cerrar bien.
- Horas extra de mantenimiento. Es un síntoma, no un indicador de gestión.
- Índices compuestos que mezclan cinco cosas en un número. Cuando baja, nadie sabe por qué.
La regla para añadir uno más
Un indicador que no cambia ninguna decisión es decoración. Antes de añadirlo, responde a una pregunta: si este número empeora, ¿qué haría distinto mañana? Si no hay respuesta, fuera.
Cómo montarlos sin perder el tiempo
- Una sola fuente. Si cada indicador sale de una hoja distinta, las cifras no cuadran y la reunión se va en discutirlas.
- Cada mes, el mismo día. La tendencia solo se ve si el corte es regular.
- Con el detalle a mano. Detrás de cada cifra tienen que estar las órdenes que la forman. Si no, nadie puede actuar sobre ella.
Cinco indicadores revisados cada mes valen más que treinta en un informe que nadie abre. Y si solo puedes mirar uno, mira el ratio de correctivo frente a preventivo.
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