No todo backlog es malo
Un backlog cero suele significar que sobra plantilla o que no se detecta nada. Lo sano es un backlog estable y clasificado. Lo peligroso es uno que crece mes a mes: entra más trabajo del que sale.
Cómo se mide
En semanas de trabajo. Decir «tenemos 340 órdenes abiertas» no informa; decir «tenemos seis semanas de backlog», sí.
Qué mirar además del volumen
- La antigüedad. Una orden de hace ocho meses no se va a hacer: hay que cerrarla o volver a planificarla.
- La composición. Un backlog de preventivo aplazado es un riesgo; uno de mejoras no urgentes es normal.
El error habitual
Dejar que crezca sin depurarlo. Órdenes duplicadas, trabajos hechos sin cerrar y peticiones que ya no aplican inflan la cifra, y nadie se la cree.