Para qué sirve
- Compromete al cliente. Quien ha pagado una parte no desaparece a mitad de trabajo.
- Financia el material que hay que comprar antes de empezar.
- Reduce el riesgo de impago con clientes nuevos o en trabajos hechos a medida.
Un ejemplo
La sustitución de una caldera se presupuesta en 3.200 €, con un 30 % de anticipo al aceptar. El cliente paga 960 € y el trabajo se agenda. Al terminar se cobran los 2.240 € restantes, y la factura final descuenta lo que ya pagó.
Cobrar no es facturar
El anticipo es un cobro. En España, un anticipo cobrado suele llevar su propia factura, y la factura final lo descuenta. De eso se encarga tu ERP, no la herramienta con la que cobras.
El error habitual
Pedirlo por correo y esperar la transferencia. El cliente dice que sí, el pago tarda una semana y el trabajo espera. O se agenda sin cobrar y el anticipo se olvida. El momento de cobrarlo es el mismo en que el cliente acepta.